
Sería ayer, esa cortés y melódica lluvia, entre el caminar de esas calles mojadas, la ausente compañera a mi absorto e ingrávido paso a sostener bajo mis pies el universo.
El frío ha trocado el mundo al despertarse acá junto a mi piel, colándose a ras de mi cuerpo-mente, osado a contemplar si puedo o quiero, si vengo o voy, si pienso y luego existo...
Arropado en lo intrínseco de las cosas me detengo, percibo la calma que paciente espera a mañana y en la arriesgada lucha interna de mi ser vacío lo que está de más...
Despertar de mi alma perpetua resuena sin más en lo profundo de este corazón.
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